Possible

Cuando una tiene la dicha de darse alguna vueltita por el mundo mundial o por las esquinas de esta ciudad es fácil dibujarle a la esperanza, ponerse un vestidito rosa y reivindicar la alegría. Existe en toda la gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, que cambian las cosas.

Existe en el  dolor de quien tiene que abandonar precipitadamente su hogar  pero  pesar de la más absoluta vulnerabilidad vuelve a recrear su vida. En la frente curtida del que siembra el campo, que cosecha eterno mi admiración.  En quien desafía un oscuro tunel de silencio, rabia e impotencia poniéndole notas de color y rock and roll; lo negro se torna azul y lo imposible se vuelve un quizás. En el amigo que dedica sus horas a escuchar, a abrir surcos de novedad en el corazón roto. En la gente que sueña, trabaja y camina otros mundos posibles (en Bilbao, en El Progreso, en Bogotá, en Ahmedabad, en Sevilla, en ciudad de Guatemala, en Kisantu, en Tolosa, en Piura, en Bachajón).

En ese abrazo que habla de afecto, que se multiplica, que ilumina la mirada.

En las personas que creen en las personas.

Pese a todos los indicios en contra, pese a próximos panoramas políticos poco inspiradores, pese a nubarrones y tormentas electro-económicas… hay motivos para sonreir. Para sacar pecho y caminar decididos. Para reivindicar que las cosas pueden y deben de ser cambiadas. All together. Arrimando hombros, abriendo los brazos, sin detener la pisada. Y estampando muxotes potolos en mejillas y corazón.

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo" Eduardo Galeano

Ana Patricia tiene veintitres años viene de la vereda Monterrey, en el Valle del Cauca. Elisette, Liz, es de Fenicia, Riofrío y apenas ha cumplido los diechiocho años.  Rotunda, sin pensarlo nos comparte  “soñar es decir que las cosas se pueden hacer y que las vamos a hacer”.

 

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