Japiterapia grupal (ante un noticiero a las 21:02)

Es urgente reivindicar la alegría en este segundo día de la semana. Buscarla hasta debajo de las piedras (o las baldosas de Bilbao). No sea que tanta realidad hecha noticia circense y descorazonadora nos termine arrugando el alma.

Defender la alegría, como decía el gran Benedetti (¡lo extrañamos Don Mario!): como un principio y también como una certeza. Defenderla como derecho. Reflejo del Buen Vivir. De saber Ser. Declararla Patrimonio de la Humanidad sin excepción, por cada uno/a de nosotros/as.

Descubrirla en los ojos de Telmo. En esas palabras. En el primer café de la mañana. En una canción de Chichi Peralta. En el diente danzante de Sara. En cada abrazo apachurrado que me atrevo a dar (y se siente acogido). En la llamada de karnalitas, comadres y buenos cuates. En las traviesas pecas de Ricardo. En un libro de ficción. En cincuenta y nueve personas a quienes les gusta muxotepotolobat. En la risa de mis compañeras de trabajo recreada en una sonora y contagiosa carcajada. Sin pilas ni enchufes (¡purititita energía renovable!).

Nutrirla de esperanzas, de otras buenas noticias, de encuentros, de sueños, de amores… y también de la acogida serena de lágrimas, desencuentros, sinsabores, dolores, desamores y algún que otro problema (problemilla o problemón).

Beberla a sorbos en una cervecita con limón. O en un buen vino (y unos langostinos XXL).  O con una mega-magdalena de chocolate (tipo panettone) viendo el último capítulo de Lost. Disfrutarla en ensalada y con infusión de regaliz. Tomándosela con quienes se hacen parte imprescindible de la Vida.

Reivindicarla en cada paso del camino. Pintándola con rotulador indeleble en el muro de la indeferencia (propia y ajena).

Convertirla en movimiento que emana de la indignación.

Llorar su ausencia.

Abrazarla cada día.

¡Y dársela a quienes tú sabes, siempre que puedas, envuelta en miles de muxotes potolos!

Ez al da
lo isil batetik
amets ozen batera
jeikitzea,

jaiotzea?
(Joxean Artze)

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