de la felicidad y otras actitudes

Para la columna de Boulevard de Radio Euskadi, 28.04.2014


¿No os pasa que la Vida “os habla”?

Estas últimas semanas, he pasado varias veces por el lateral de la Alhondiga de Bilbao y un gran cartel en blanco y negro me ha hablado, casi gritado: “Llora cuando te pase” (frase que anuncia la exposición  que bajo este nombre presenta Laida Lertxundi).

Estoy viviendo un tiempo que yo llamo de resignificación. Retomar algunas esencias. Definir algunos golpes de timón. Con esa brújula “invisible” que habita en lo más hondo de una y da sentido a cada sonrisa, a cada latido del corazón. Tomar la Vida la en las manos, mirarla a los ojos y re(crearse). Y Vivir la Vida, aquí y ahora. Con una felicidad sencilla, oxigenada, inspirada e inspiradora. Con todo el sentido. Desafiando mis propios miedos. Enfrentándome a ellos. Y reivindicando sin excusas (ni exclusas) lo que Soy y me hace Ser.

Soy de las que creen que la Felicidad no es un destino, no es un punto final, sino una manera de ser y de estar en la Vida, una manera de relacionarse con una misma, con los demás y con su entorno. Un estilo para caminar. Una actitud vital. Que se cultiva todos los días. Que se ve y se siente. Y transpira por cada uno de los poros que siguen aprendiendo a respirar más y mejor.

La Felicidad no es una sonrisa fingida. Ni es un instante de “subidón”. No es una pose. Ni un “deber estar”. Es vivir con asombro y  curiosidad.  Es descubrir novedad en cada rincón ya conocido.  Permitir que las certezas se escurran por las rendijas de mi realidad que no es una, ni es para siempre. En un camino que recorro a cada paso. Y en el que también tropiezo, me caigo, y me decepciono. Y es entonces que “lloraré cuando me pase”. No antes. Y hasta que no pase, seguiré Viviendo en mayúsculas. Tomando las decisiones que no quieren entramparse en la anticipación de algo que no sé ni siquiera si llegara. Y cuando el llanto llega, sigo siendo Feliz, aún cuando el dolor sea profundo y la soledad amarga. Es tiempo para hidrtar el corazón. Renovar la mirada. Porque sigo siendo yo y me reconozco ahí, siempre en camino… reivindicando que en los días grises, los colores ganan en intensidad.

Así que hoy, mientras llega mañana, disfrutaré el presente.  Respiraré cada nueva mañana que me desafía a Vivir la Vida con pasión y posibilidad. Compartiré con vosotros/as, como lo hago hoy, este grito mañanero, una llamada a mantener alta la actitud vital,  y hacerle un guiño a la Felicidad de cada dia. Cantemos pues a la Vida, cantemos…  Eeeeegunon mundo!! cada día.

la felicidad no es un destino web2

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