boston

 Ya casi parecen no importar las razones que me llevaron aquí. Significaron, empujaron, y me colocaron ante una decisión que pude y quise tomar. Quizás vuelvan a ser importantes dentro de un tiempo. Hoy sólo las guardo con cuidado en los recovecos del aprendizaje y de los retos que habrán de venir.

Sí importan (y mucho) las personas que me han acompañado (también) en esta decisión que ha ido caminando. Las presencias incondicionales;  Amistad (en mayúsculas), de valor y significado incalculable. Esas personas que siguen acompañándome de una manera casi celestial; sin darse cuenta todo lo que me dan y lo felices que me hacen. Los que hacen que esta Miry siga creciendo y dando pasos… adelante.

En poco más de un mes, me permitiré respirar distinto. Recuperar la densidad del tiempo: ojalá pueda tocarlo y moldearlo con las manos. Me daré espacio para escribir y dibujar sobre nuevas páginas en blanco y nutrir el mensaje que voy escribiendo en mi botella… Me calzaré las zapatillas más usadas para caminar a un  lugar distinto: un espacio nuevo con altos rascacielos y  cafés para llevar, con  bosques y jardines que oxigenen mi alma y  un silencio con sabor a mostaza de miel.  Mi soledad bendecirá las ausencias más profundas y le sonreirá al corazón.

En poco más de un mes, volveré a hacer la maleta, para un viaje corto, pero un poco más largo que los habituales.  Un pequeño tiempo para disfrutar (aún más) de la Vida y redoblar (aún más) aquellas pequeñas certezas que son balizas  necesarias en el camino.

En poco más de un mes seguiré compartiendo con vosotros/as la Vida desde el “american way of life”.

Boston.  Cinco meses.  Un paréntesis. Punto y seguido. ¡Y a seguir muxotepotolobateando la Vida!

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