balance

Toca hacer balance. Quiero hacer balance. Echar la mirada atrás y observar lo acontecido. Mirar con ternura cada pedacito de Vida que ha respirado este año que ya quiere descansar y darle paso al siguiente.

Si hay una palabra que resuena en mi cabeza y en mi corazón, es que ha sido un año intenso. Mi Vida es un poco así. Quizás no le tenga que darle más vueltas y aceptar que yo soy así.  Zambulliéndome siempre (a ratos con la bombona de óxigeno casi en reserva) en lo más profundo de los sentires de esta hermosa Vida loca.

Ha sido un año bueno, de eso no tengo duda. Por todo lo creado, lo celebrado, lo trabajado,  lo viajado, lo disfrutado, lo compartido. Por todos los abrazados dados, y por aquellos recibidos. También ha sido un año bastante exigente; en algún momento se complicó el camino y a ratitos el alma se sintió cansada. ¡Pero cuando una vuela bajo la realidad a veces se muestra con mayor nitidez!

Y ha sido un año en el que me dí algún permiso que difícilmente me concedo.

Un año de confirmaciones y de decisiones.

Un año del que salgo conociéndome más, riéndome más de mi misma.

Un año de muchos colores. De muchos matices. De tantos detalles. Noches y días que han entretejido en definitiva un año repleto de Vida, en mayúsculas. Lleno de personas con nombre y  apellido. Personas extraordinarias.  Las que me conocen, me acogen, me escuchan, digamos que a ratos me sufren y sobre todo me quieren. Quienes habitan (habitáis) mi pequeño corazón. A quienes tanto (pero tantísimo) quiero.

Lo bueno que ésto que ya fue no se va con el año. Sino que suma a lo que hoy soy, y me acompaña en el camino. Y entro al nuevo año más llena, más plena y sintiéndome más capaz,  con todos vosotros/as junto a mí.… y con todo lo Vivido. Con todo lo Sentido. Con todo lo aprendido…

Que el 2013 sea un año bueno y nos haga mejores…¡y que estampemos un montón de muxotes potolos en un montón de corazones bonitos!

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