Ante un noticiero a las 6:55 de la mañana.

Levantarse. Hoy me ha costado un poquito. Ducha caliente, más larguita de lo normal. Café, doble. Y las noticias, runruneando al fondo… escupiendo noticias. ¿Qué estimular la economía significa bajar los salarios y disminuir la protección social y el gasto público?, ¿Qué se quiere poner la sanidad (y nuestra salud)  a la venta? Bla, bla… buf, buf, buf…

¿No hay otras salidas?¿Nuestras esperanzas y sueños se irán viendo reducidas indefectiblemente? ¿Es esto y no hay más?

Tenía tiempo. He buscado entre los rotus “de las emergencias dialogantes”. Esos que quieren pintar de colores lo que tantas veces no sé expresar con las palabras; que de tan ricas que son, me empacho con ellas. Y una vez más, este pedacito de mí, que milagroso me cuida y me sana cada día, ha dado la respuesta: ¡y un jamón!

Mientras haya gente dispuesta a comprender la realidad, acogerla con decisión y se comprometa con ella. Mientras haya gente que siga haciéndonos reir. Mientras nuestros corazones se pongan a saltar con las alegrías de los demás y se conmuevan con su dolor. Mientras tengamos ojos que tengan mirada propia, manos que se pongan a trabajar,  bocas que puedan conversar y dialogar y construir propuestas. Mientras haya un nosotros lleno de rostros y almas y sentimientos y emociones y Vida en positivo. Mientras dure el “te quiero”. Mientras cuente con tu “puedo”.

Mientras haya gente como vosotros/as… ¡otro mundo es posible!

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