Abrazar dualidades, mantener equilibrios

Sol y luna (abrazando dualidades)

Creo en otro mundo posible. Quizás sean otros mundos posibles. Donde nos encontremos, nos reconozcamos todos y todas y por qué no ¡nos celebremos! No dejar  las cosas al azar (porque éste de por sí ya te encontrará). Cada día pongo un poquito de mí en una organización , ALBOAN, que trabaja por la justicia, por la transformación social. Que quiere cambiar las cosas, contribuir a una ciudadanía comprometida y responsable. Me  gusta ser parte de este camino de muchos, con vocación de ser camino de todos/as (y para todos/as).

Me acabo de pintar las uñas de los pies a cinco colores. Fui de las que se enganchó a Lost (y me gustó su final). Me encantan las canciones latinas desgarradas, salseras, románticas y algunas un poco horteras. En algún momento de mi  vida fui seguidora de la telenovela de Televisa de la ocho de la noche. Entre mis colores favoritos está el rosa.

Reivindico (y practico) el poder de los afectos, las mágicas bondades de los abrazos apachurrados (diarios), y los efectos terapéuticos y “gustirrinianos” de los muxote potolos.

Equilibrios

Me (re)conozco. Compruebo que aquellos “yo nunca” o “yo siempre” no son absolutos. Y de repente te sorprendes, te abres a posibilidades que nunca antes imaginaste. Asumiendo riesgos. Haciéndote más vulnerable. En ocasiones dejando de “tener el control” (eso para una que su cuarto apellido es Segurola es bastante terapia de choque).  Dándote permisos. Sintiéndote más libre que “a los dieciocho”.

Camino de ida y vuelta entre el deber ser y el querer ser (con las paradas necesarias en el lo que puedo ser).  Permitirse, exigirse, pedirse, darse, aceptarse, reinventarse, mimarse, reirse de una misma. Querer sin filtros, “sin esclusas ni excusas“. Quererse y dejarse querer.

Intentar no perder el equlibrio.

Y como decía Mahatma Gandhi:  viviendo como si fueras a morir mañana, aprendiendo como si fueras a vivir siempre.

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